Si en esta caída libre
no somos capaces
de encontrarnos con el otro,
quizás sea necesario
volver a los tiempos
más remotos,
en los que la felicidad
se escondía en las esquinas,
y la soledad se volvía
arma arrojadiza.
Como un relato vivido
de una insensata pelea,
así siento ahora
esta espina clavada
y varada en la marea.
Sea quizás el prólogo
de una bienvenida
llena de despedidas,
si en mitad de este
terremoto los cimientos
han temblado y han
vencido a la osadía
de faltarnos el respeto;
¿no sea el momento adecuado
de romper con maleficios
y partir a otros cercos?
Ignorantes, despechados,
aún no encontramos las fuerzas
para dejar al derrotado,
convertirnos en uno solo,
y afrontar el abismo
de la vida que se escapa
entre llantos alicaidos.
jueves, 17 de noviembre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Somníferos
Y mientras la marea deja mi pies frios y mi cabeza caliente, pienso en como será una noche más. El frio se apoderará de mis caderas, el flujo anidará allá abajo en mis pies; mientras mis entrañas pelean con mis deseos de ser. Cubrirse con la manta será como dilapidarse una vez más. El sueño quedará apartado, me esquivará en la primera esquina, y pasaré horas y minutos tratando de encontrar las huellas de un pasado borrable en las sábanas, plegado a la almohada, atrapado en el aroma de estas cuatro paredes pintadas de reproches. Aún queda alguna palabra amarga en aquel rincón, quizás mañana deba limpiar, no sea que desesperada la saque a pasear. No sea que el aburrimiento se apodere de mi abrazo sutil no sea que oiga las llaves en la cerradura y crea que vuelvas a por mi. No sea.... no sea...ya el sueño me vence y me dejo caer. Parece que el somnífero hace su efecto como ha de ser. Ya no siento las piernas, mi cabeza es un nido de pájaros y mis brazos caen en plena laxitud.
Ya vienes a por mí, mi querido Morfeo, llevo tanto esperándote llegar, que me acojas en tu fiebre, que me enzalces en tus brazos, que me lleves de aquí lejos. Que me hagas feliz en ese país de los espejos, donde todo es sueño, donde nada es realidad. El somnífero me ha vuelto a golpear, esta vez ha sido fuerte, lo he sentido en mi sien, me abandono en tus brazos, no creo que llegue hasta la cama, quedaré aqui tumbada, mirando hacia la pared, no siento mis tobillos y mis labios se entumecen a tu paso. Amigo Morfeo llévame de aquí de una vez, quizás algún día llame a tu amiga muerte, pero para no volver.
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